En tren por Argentina
Hernán Gabriel D. | 11/4/2011, 4:09 p.m.
Conocer el país de forma diferente y admirar el variado paisaje, incluso las famosas Cataratas de Iguazú, es una agradable opción. Algunos de estos ferrocarriles acondicionados para excursiones de varias horas son el Tren del Fin del Mundo, el Tren a vapor de Bariloche, La Trochita, el Ferrocarril de Villa Elisa, el Tren Ecológico, y el de Las Nubes.
El Tren a Vapor de Bariloche - parte de San Carlos de Bariloche, en la provincia de Río Negro, al sur y llega a la estación Laguna de los Juncos, a 25 kilómetros, después de parar en distintas estaciones desde las que se puede admirar el paisaje patagónico, salpicado de grandes lagos y bosques. La locomotora es escocesa a vapor. Uno de los vagones tiene sala de estar, bañera y estufa a leña. Recorre el entorno del lago Nahuel Huapi, y luego ingresa en la estepa patagónica. Durante el trayecto se aprecian los imponentes cerros Catedral, Tronador y Capilla, de la Cordillera de los Andes.
El Ferrocarril Austral Fueguino - inicia su recorrido en Ushuaia, la ciudad más austral del mundo, para después adentrarse en el Parque Nacional Tierra del Fuego. El tren atraviesa el Cañadón del Toro y cruza el río Pipo sobre el Puente Quemado. Después, ingresa en el bosque subantártico, uno de los pocos existentes en el mundo, para llegar a la estación Parque Nacional. El tren tiene coches clase turista, de primera clase y un vagón presidencial, todos con calefacción para hacer placentero el viaje durante el crudo invierno.
El Viejo Expreso Patagónico, también en el sur argentino, parte de la ciudad de Esquel, en Chubut, y transita durante más de dos horas por la estepa patagónica hasta la colonia Nahuel Pan, asentamiento de descendientes de aborígenes mapuches. Otro trayecto es el que cubre El Maitén-Esquel, para grupos numerosos. Este es uno de los pocos trenes a vapor originales que circulan en el mundo y es único por la escasa separación entre sus rieles, de tan solo 0,75 centímetros.
El Ferrocarril de Villa Elisa - al este de Argentina, en la provincia de Entre Ríos, conecta las localidades de Villa Elisa y Caseros, distantes a 36 kilómetros. Tiene una locomotora de 1928 que solía funcionar a vapor y que ahora es movida con un motor diesel, mientras que los dos vagones fueron reconstruidos conservando el estilo de la época. El recorrido se realiza por un campo llano con pequeñas y pujantes poblaciones, escenario en el siglo XIX de batallas que comandaban los caudillos de la región.
El Tren Ecológico - al norte en el límite con Brasil y Paraguay recorre siete kilómetros dentro del Parque Nacional Iguazú. Rodea una margen del río en contacto con la selva y se detiene cerca de la Garganta del Diablo, uno de los saltos más imponentes de las famosas Cataratas de Iguazú, donde se puede descender hasta la pasarela que llega hasta los balcones sobre el borde de la cascada de 90 metros de altura.
El tren tiene una locomotora a gas que arrastra vagones con asientos de madera y grandes ventanales que permiten gozar del paisaje selvático.
Tren de las Nubes. Parte de la ciudad de Salta en el noroeste argentino y transita 219 kilómetros con vistas impresionantes a cerros multicolores de la Cordillera de los Andes, hasta arribar al viaducto La Polvorilla, cuando queda “suspendido” a 70 metros de altura y 4.200 metros sobre el nivel del mar. Aquí se puede aprovechar esta parada para estirar las piernas y comprar artesanías a los indígenas de la región. El viaje dura 12 horas.
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