¿Reforma migratoria? ¡Bien, gracias!
José Luis Castillo | 1/26/2012, 2:46 p.m.
Durante su último discurso en el Congreso - el llamado informe presidencial o como le dicen por acá, el Estado de la Unión- el presidente Barack Obama consideró imprescindible una reforma migratoria integral que permita modificar el sistema actual.
En su larga participación, también se tomó la molestia de instigar al Congreso para que apruebe el proyecto de ley (conocido como Dream Act) que abriría una vía a la legalización a los jóvenes indocumentados que llegaron a esta nación a muy temprana edad y que han conseguido una carrera profesional o están a puertas de terminarla.
Pero eso fue todo. No hubo más. Obama se enfocó en la reestructuración del sistema económico para sacar a flote a un país golpeado por los pésimos manejos financieros dirigidos por el entorno político de Washington.
En un año electoral, el actual presidente busca reivindicarse por no haber cumplido lo que prometió en su campaña pasada; una reforma migratoria.
Pero a juzgar por lo que vienen haciendo los precandidatos republicanos, parece que los incumplimientos de Obama “suenan” mejor que las retóricas y absurdas definiciones que tienen los del partido opositor al gobierno sobre los indocumentados y sus problemas.
No es posible que Mick Romney proponga una autodeportación, demostrando, como bien lo han definido muchos medios de comunicación, una total ignorancia hacia el problema que afecta a más de 11 millones de personas.
Y aunque Obama también lo haya sugerido en su discurso de esta semana, Romney y el expresidente de la Cámara de Representantes, Newt Gingrich, han dicho que sí le darían prioridad al Dream Act siempre y cuando los elegibles se inscriban en las Fuerzas Armadas de EEUU.
No hay que olvidar que Romney había sugerido, no hace mucho, vetar el Dream Act si es que era presidente y llegaba a sus manos el anteproyecto como está propuesto actualmente.
Rick Santorum ha sido enfático en que no debería darse una amnistía y que tampoco aflojaría en una posible reforma migratoria presentada ante el Congreso. Ron Paul ha sido más cauteloso y ha dirigido más bien sus petardos a la seguridad fronteriza como tema prioritario.
En lo expuesto en casi 20 debates desde que empezó la carrera por la Casa Blanca hace unos meses, ninguno de los precandidatos republicanos presenta la más mínima intención de sugerir un cambio radical para sacar de la sombra a los indocumentados.
¿Será que no es recomendable profundizar en el tema a estas alturas de la contienda? Se trata de convicción y no de oportunismo. Más claro ni el agua.
Por El Editor
















